La sonrisa rusa

Uno de los más grandes prejuicios que existen hacia los rusos, es la falta de carisma, se tiende a pensar que no sonríen nunca e incluso que no tienen sentimientos. Déjenme decirles que todas esas suposiciones no son ciertas. Estoy completamente de acuerdo con ellos, cuando les pregunto que piesan al respecto de esas opiniones.

1.No sonríen por cortesía. En muchos países la gente se saluda con sonrisas. Mientras tanto, los rusos creen que estas sonrisas no son sinceras y hacen sospechar si una persona que sonríe está ocultando sus verdaderas intenciones. Además, no existe en Rusia la tradición de sonreír a los desconocidos, ni responder automáticamente con una sonrisa a otra o sonreír tras encontrar la mirada del otro, como lo hacen a menudo en EE.UU. Al ver una sonrisa directa, un ruso la percibe como una señal para empezar a hablar. Por eso mucha gente no sonríe porque teme que un desconocido vaya a buscar su amistad.

2. Los rusos no sonríen mirando a los niños pequeños o mascotas.

3. Los rusos sonríen solo a aquellas personas que les gustan.

4. Los rusos sonríen cuando tienen un buen estado de ánimo. En muchos países la gente sonríe solo para alegrar a su interlocutor. La sonrisa rusa no tiene estas funciones. Los rusos no sonríen para elevar su propio estado de ánimo.

5. Los rusos no sonríen cuando se dedican a su trabajo o a otras cosas importantes. Creen que los profesionales deben ser serios, de lo contrario, no obtendrían el respeto para sí mismos.

6. Cada sonrisa deberá ser justificada. Los rusos no sonríen así como así, ellos saben que la razón de su sonrisa debe ser comprensible para los demás.

7. La conciencia rusa no percibe una sonrisa como dirigida a alguien, no reconoce su sentido comunicativo, se refiere a ella como una señal de que la persona que sonríe está satisfecha con su vida.

Muchos de estos puntos son ciertos, pero yo me he relacionado con muchos de ellos y me he dado cuenta que son personas muy amables, carismáticas y risueños; obviamente si vas a la farmacia, al supermercado, a un restaurante o incluso en el metro, no esperes que el vendedor o el mesero te reciban con una sonrisa como se suele pensar en Estados Unidos, o en Latinoamérica. Por supuesto, si no te conocen porque deberían sonreírle a un extraño, pero eso no significa que sean malos. Aprende a conocer sus costumbres.

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